Por arte de magia

Lo que nunca me ha gustado, de ciertas producciones cinematográficas de San Antonio, es su visión de la realidad cubana. Por muy fácil. Por sesgada. Por repitente. Por previsible. El cine debe sorprender siempre. Quererse original. No tendencia. Frecuencia numérica descifrable. Partícula de polvo sacudible por el tiempo. Nadie debe crear para abultar la alfombra de la intrascendencia. Menos para pedestales, que puede conducir a lo anterior. Una creación debe buscar el término justo en que merece su existencia. ¿Para qué contar una historia? Nunca se trata de sí –aunque no me moleste ni el intimismo, ni lo autobiográfico, ni siquiera la egolatría en una obra-. Se trata de inventar el mundo en su expresión. Hacer de la sensibilidad filtro de lo real. Porque la realidad real es imposible de atrapar. Desaharrapar los ojos de prejuicios. Desnudarse. Ser fiel. Arañar la superficie de la vida para encontrar su esencia. Arte es esencia. No subestimar la capacidad de los otros para ver lo que no quisimos ver porque queríamos demasiado ver lo que queríamos que fuera. El problema no es la visión en sí. Cualquier visión es válida. El problema es cuando notas que falta algo. Cuando te cortas con los bordes que dejaran tijeras inclementes. Porque has visto antes que hay otras cosas y comprensiones a medias no te convencen. Una historia, sí verosímil, que no implica que sea cierta, logra desajustarte dentro las emociones. Te mueve, levantas, levitas. No me gustan las caricaturas, si pretenden ser más que caricaturas. La ausencia del conflicto. Del ser o no ser. El ser humano nunca se resuelve. La cuestión no es elegir ser o elegir no ser. La cuestión es que la contradicción es eterna. Cuando a los personajes les falta su ser o no ser, sencillamente no me gusta la obra. Un documental tiene que expresar, en algún momento, el ser o no ser de sus protagonistas. No conformarse con lo visible, lo externo. Encontrar luces y sombras. Un reguetonero no es solamente un reguetonero. Un villano no es absolutamente villano. Un santo no es absolutamente santo. Una sociedad no es absolutamente nada. Ninguna persona es absoluta. El absolutismo solo sirve para los caricaturistas. Si intentando expresar lo real, cometes lo absoluto, terminas revelando limitaciones para comprender lo real. Cuando Cuba se interpreta con los pies secos desde contextos exógenos, ocurren cosas tan terribles como Siete días en La Habana, o como quiera que se llame. La mirada folklórica de la cultura. Y no lo digo por aversión al folklore sino por intolerancia a lo que pretende ser lo que no es. A lo falso, al oropel. A los trucos que no resultan. Quizá porque respeto demasiado la magia, incluso si oscura. La magia de lo real. Porque en todas las realidades hay magia. Y arte que no la descubra, no es arte. 

Anuncios

2 comentarios en “Por arte de magia

    1. Paula!, mija, existe y no existe. Existe la verdad absoluta que nadie puede conocer por la subjetividad y existen tantas verdades como personas, que no son ms que aproximaciones o expresiones de la verdad absoluta incognoscible. Lo que no me gusta son las verdades que mienten. Listo. 😛

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s