Celebración del estrabismo

 Alegato

Los primeros poemas que escribí con consciencia de la poesía. Otros preferí reservarlos. Esto es un acto de impudor tremendo.

-2010-

 

Celebración del Estrabismo

A C. C. G.

La perfección es la suma de nuestras imperfecciones:

mi estrabismo recién percibido

provoca la observación desajustada del mundo

pero sin ese desajuste

(que proviene de cierto sabotaje divino a mi belleza)

el ala accidentada de un insecto

sería el simple accidente de un insecto alado

y no la trágica pérdida de la capacidad de volar

y jamás el fin de una danza sobre el viento.

 

Lo que quedó

Un libro de Virginia Woolf

escrito en la página primera

con su letra flaca de trotamundo introvertido.

 

Una dedicatoria dirigida a una extraña

sentada en el marco de una ventana

que mira una ciudad por dentro

el mecanismo oxidado de lo cotidiano

que no aparece jamás en postales

pero que a ella inspira.

 

Unas palabras que saben a final

aunque inician una historia

donde la extraña queda eternizada

al marco de una ventana

como fotografía sin impresión

capturada por la memoria del fotógrafo.

 

Una fotografía desprotegida del tiempo

y los nuevos recuerdos

que poco a poco

la volverán borrosa

hasta causar su desaparición

en los rincones mohosos del olvido.        

 

Un olvido que incierto día

comenzará a reclamarlos

aunque No me olvides

haya sido un imperativo de ella

y una imposibilidad para él.

 

Pero ella

que estaba sentada de espaldas

a aquel que le escribía

bajó de la ventana

y echó a andar por su ciudad.  

 

Mi necesidad

Necesito de ti de tu presencia y compañía

necesito quien soy cuando estoy contigo

necesito lo que fue y lo que no y lo que pudo ser

necesito no extrañarte volver a encontrarme

recuperar la parte mía que te llevaste

devolver la tuya que me dejaste

ser yo otra vez  sin necesidades

necesito, en realidad, no necesitarte.

 

Efecto de lo efímero

 

Cómo no amarte si no un hubo un instante

en que me molestara tu presencia

no hubo una frase

no hubo una mirada

no hubo un gesto

no hubo un beso

no hubo siquiera tiempo

para recordarte de carne

detestar un defecto

hallarlo.

 

No fuiste de carne

engendro fuiste de lo efímero

y te volviste ideal.

 

El tiempo es embustero cuando no tiene tiempo.

No es posible que seas de esa manera.

No sin tiempo.

 

Espasmo de la razón

Las fuerzas se escurren

los días se nublan

las sombras me abrazan besan pasman

las sombras me aman

no cierren las puertas

que se vuelven jaulas

la duda está hambrienta

persigue la fe la ronda la caza

comienzo a caer en la eterna trampa

la razón naufraga

hay rostros sin rostros

voces que no callan

silencios que zumban

miradas espantadas

¿las risas son muecas

o bocas rasgadas?

escucho atenta el llanto

no sufre es un canto

las palabras callan

habla la nostalgia

que no sabe palabras

el aire se espesa densa acaba

es plomo que cae sobre la esperanza

la tritura y mata

regresa la luz

se enciende la mirada

y explora el contorno

como si buscara

¿qué buscan mis ojos

que se encuentran nada?

se cierran se abren

y encuentran tu ausencia

que aún no se marcha. 

 

El príncipe azul y el sapo verde

Renuncio a lo bello

acojo lo feo.

 

No habrá príncipe azul

ni capa de seda ondeante

ni espada diestra que derrote al villano

ni villano de mirada siniestra

ni blanco corcel alado esperando bajo el balcón

ni balcón, ni torre, ni castillo,

ni rosa roja arrogante esgrimida en una súplica

ni versos, ni canciones, ni promesas.

 

Habrá un sapo verde de ojos desorbitados

que no se transformará con un beso

ni con dos

ni con tres

porque habrá una princesa que le bese

sin esperar transformaciones.

 

-2011-

 

Dispersiones

 I 

Hay lágrimas que no se secan

como si el sol no existiera.

Lágrimas de hielo que no se derrite

fuego que no languidece

árboles que no otoñan

ojos que no duermen.

 

II

Hay miedos que no vencerás nunca

aunque los enfrentes mil veces

miedos de viento que no vuela

olas que no rompen

susurros que ensordecen

vida que no muere.

 

III

Hay recuerdos que no serán olvido

porque cuentan quien eres

recuerdos de burbujas que no revientan

humo que no asciende

roca que no desciende

espejo que no refleja.

 

IV

Hay penas que no hablan

aunque conozcas todas las palabras

y no conozco todas las palabras.

 

V

Hay dolores imposibles de arrancar.

Uno hala y hala pero solo quitamos unas cuantas ramas.

Las manos enrojecidas y arañadas

mi frente brillante y mojada

voz jadeante y seca

y las raíce persisten en su abrazo cruel.

 

VI

Quizá mañana vuelva a ser yo

así deberá ser

veré tu imagen escucharé tu voz

y abrazaré tu cuerpo

en lo que de ti

perdura en la memoria

y no olvidaré que es posible

respirar en tu ausencia.

 

VII

La soledad me pega un beso en la mejilla:

un beso mortal que roba el ánimo

y deja al cuerpo fosilizado

pero vivo sobre sus dos piernas

con la mirada apagada

y los ojos como cavernas

y las pupilas como murciélagos dormidos

y la boca como grieta de arrecife

y la voluntad como trapo podrido.

 

VIII 

No temo la muerte.

Temo morir sin decir te amo.

La muerte no es muerte si amaste.

 

IX

Surge en ti la poesía

como la espuma de las olas

y me embelesa hechiza atrapa

hasta que siento la roca.

 

X

Te he dicho te amo

tantas veces sin decirlo

que ya es casi un saludo

un que tal un hasta pronto.

Mi te amo a propósito de nada

a propósito de todo

a propósito de ti.

 

XI

El mundo abre su boca de máquina moledora

y muestra arrogante sus colmillos de fiera hambrienta:

quiere tragarse el cuerpo eructar su alma

masticar los huesos con sus muelas picadas

lustrar su calvicie con la sangre tomada

volver excremento las fuerzas vitales

que levantan banderas de esperanza.

 

XII

La locura puede ser esa aliada eterna

tanto como la palabra escrita

que grita y enmudece cuando

se le antoja a veces se aparta

y me hace creer en su partida

para regresar precipitada luego

a jugar con mi cordura.

 

XIII

Vivir en una isla es viajar siempre hacia adentro

como cavar un agujero en busca de una salida

en lo profundo sin salida

para entender desde ese punto

que la salida está justo

donde empezaste a cavar para encontrarla.

 

XIV

Estos ojos están cansados de mirar personas que ya no sonríen.

Esta boca está cansada de sonreír a personas que ya no miran.

 

Votos 

Prometo:

Besarte hasta hacer de tu boca un desierto

y volver tus labios pétalos marchitos

mirar en tus ojos muy dentro

y dejar mi cuerpo cincelado en tus pupilas

abrazarte fuerte hasta quebrar tus huesos

y colgarme de tu cuello hasta asfixiarte

profanar los sepulcros de tu memoria

resucitar recuerdos compartidos

y desterrar al olvido los otros

pescar tu voluntad con un anzuelo

cubierto de palabras encantadas

y sembrarla en lo profundo de mi vientre

columpiarme una y otra vez

en los cordeles de tu razón hasta quebrarlos

y dejarte enloquecido

Amarte Amarte y Amarte

hasta que no haya muerte que nos separe.

 

Espera

Hay esperas prolongadas

que se tornan destinos

y uno queda con los ojos fijos

en la vuelta del camino

como si en cualquier momento

pudiera aparecer lo esperado.

 

Pero el camino permanece vacío

la imagen se hace sepia

y los ojos fijos se hacen piedra

y la espera es el sentido de la espera.

 

Si surgiera de pronto en el camino

el sujeto u objeto detonante de los ojos fijos

sería terriblemente ignorado.

Cuando la espera es hábito

ni su motivo la derrota.

En busca del tiempo sin contar

Voy a contar la historia

de la hora perdida en anhelar

la hora perdida en anhelar.

 

Voy a anhelar la pérdida

de la hora de historia sin contar

sin contar la hora perdida en anhelar.

 

Voy a perder la hora de anhelar

la historia anhelada sin contar.

 

Voy a historiar el cuento

de la hora anhelada sin perder

sin perder una sola hora en anhelar.

 

Voy a anhelar la pérdida

de la hora perdida en anhelar.

 

Voy a anhelar el anhelo

la hora la historia la pérdida

contar.

 

Te soñé

Te soñé desnudo

con la sonrisa intacta

la cara como de cera

porque el cuerpo como de vela

y yo estaba presente

pero tú no me veías.

 

Había más gente

y el lugar daba frío

aunque el sol estaba afuera

y hasta una nube

que quería encontrar dibujos

en las personas en la calle.

 

Tú no veías la nube

ni sabias del frío

ni tampoco del sol.

 

Estabas de cera

y mirabas a gente

que yo no conocía

y para ellos no eras de cera

te movías

y hasta sentías frío.

 

Luego apareció una niebla

y te volviste un cuadro

y quedé yo con la gente extraña

que me preguntaba quién era

por qué era de cera

y tenía la sonrisa intacta.

-2012-

 De amores otoñales

Había momentos en que quería decirle, casi gritarle, que le atendiera, que le mirara a los ojos dentro muy dentro y leyera allí lo que había, descubriera el pasado compartido, las historias que decían que debían estar juntos. Ella abría los ojos, le arrojaba palabras como si fueran hojas secas de un árbol en otoño, solo que ella no era un árbol ni sus palabras estaban secas. ¿Entonces por qué caían al suelo y no le decían nada?

Siempre tuvo fe en el efecto de sus palabras, en la facilidad con que embrujan voluntades en función de lo que esconden. Pero esta vez eran como hojas secas y ella un árbol en otoño, un árbol que se desgaja y se deshace poco a poco sin saber del existir de primaveras, de ciclos y estaciones que se mueven y cambian, sino que cree que el otoño es todo cuanto hay y el quedarse desnudo con las ramas tiesas es el final.

Ha querido salir del otoño y le sonríe a una golondrina que le atrapa su mirada. Sabe que no es un árbol y entiende lo del cambio de estaciones. Pero en este instante justo, se aferra a cada hoja que aún cuelga, incluso a las del suelo, por si él logra leer en sus ojos y escribir en los suyos el mismo mensaje. Le cuesta rendirse. Ya no sabe si por perseverancia, orgullo o resistencia a los golpes, pero no deja de intentarlo. A veces quisiera ser más inconsistente, más simple, más superficial.

Quizás entonces sus inviernos fueran más cortos y sus veranos más largos.

 

Masacre sentimental

¡Prohibido llorar! Cuelga un cartel en la entrada de un velorio. Han muerto los sentimientos. Fue una masacre. No hay sospechosos porque todos somos sospechosos. La investigación policial cuenta con los mejores detectives: máquinas infalibles de última tecnología. El último crimen cometido contra los culpables de todos los crímenes. Es justo, sentencia alguien. La injusticia no se siente, se aprende en un libro. Lo justo e injusto ya fue dicho. Nadie llora hoy. Tampoco nadie ríe.

 

Herejía

Y el hombre encuentra a Dios en la entrada de El Mundo y le invita a pasar. Pero Dios le dice al hombre: antes dime quién soy, quién eres, de dónde vienes y adónde vamos. Y Dios no pasa. 

Sin nombre

A L. V. V.

Todo cuanto existe tiene su nombre

y si existiera algo
que no tuviera nombre

le daría el mío

al precio de mi propia desaparición:

Mónica Baró Sánchez

nombre probable de lo inexistente.

 

Paredes

¿Qué se guarda en una pared vacía?

¿Qué se escribe en un corazón en blanco?

¿Qué imagina una mente confundida?

¿Qué locura busca una razón perdida?

Los miedos levantan colinas de cimas inavistables

y los sueños tejen alas tan pesadas

que joroban las espaldas y no levantan

nunca levantan esas alas

se arrastran por el mundo

y se enfangan en el tiempo.

Hay quienes preguntan

la razón para cargarlas

y sugieren que las tires

al placer de los gusanos.

Es más ligera la vida

cuando no se cargan alas

y pequeñas las colinas

y avistables las cimas.

Pero no se eligen, te tocan

porque no te eliges, naces.

 

Corazón de pólvora

Amo a cierto ángel latinoamericano

de alas encendidas y corazón de pólvora

que estremece la tierra donde piso

si un impulso extraño lo detiene frente a mí

y los cristales rotos de sus ojos

cortan las espinas de las flores en mis ojos

y mis dedos arden en la caricia secreta de sus alas

y mis ganas superan mis temores

y entonces salto.

 

A partir del cisne salvaje de Nogueras

Amo el modo en que conoces

que existo y me ignoras

Amo el modo en que ignoras

que yo no te ignoro

¡Pero!

Ignoro el modo en que amar

que me ignoras

y que ignoras

que yo no te ignoro.

Para luego descubrir que en verdad ignorabas el modo en que amo que existes. 

 

Cumpleaños

Hoy siento que he envejecido

los años o quizá la vida

ya me resulta pesada

y son tan pocos los que cuento

tan pocos para lo que quiero contar

que me pregunto cuánto me pesará la vida siendo vieja.

 

Digo a los trece tuve el primer amor

no correspondido

todo fue contemplación

una entrega imprudente

casi un arrojo

un salto desde un acantilado

que te grita salta

y tú saltas con los ojos vendados

sin ver qué hay debajo.

 

Nunca toqué el suelo.

 

En este tipo de salto nunca se toca el suelo.

Cuando uno pierde el vértigo

sin dejar de caer

como se acostumbra

viene una calma segura

que es la vida

que ya le saltaste

al menos una vez.

 

Y justo cuando ya te sabes quieta

aparece otro acantilado

otra venda para los ojos

con otros nombres y palabras y miradas

otra ilusión.

 

Porque el acantilado lo llamo así

tan solo

después de haber saltado.

 

Cuando uno salta

no es acantilado lo que ve

sino una especie de ave con alas de seda de colores

que se parece bastante a cualquier idea de felicidad

hasta que descubres que los colores no son colores

la seda no es seda

las alas no son alas

el ave no es ave

nada es lo que parece.

 

Ahí es cuando descubres que estás cayendo

y ya no hay vuelta atrás

sea por el cuento de la manzana y el físico

que funciona lo mismo con las emociones

sea porque el tiempo no permite retornos

(casi nunca).

 

Tregua

Ahora, en secreto y en silencio

sin decir nada a nadie

ni siquiera a mi misma

voy a tomar un tiempo para amarte

creer lo improbable

y olvidar mis ganas de olvidarte

porque ahora justo lo único que quiero

lo único que puedo y quiero

es amarte.

Simularé que no sufro

porque me habites la mente

Porque mi corazón te palpite

y te amaré sin temer que una ilusión me atrape

sin temer el abrir de ojos

y el descubrirte extraño

al que insisto en soñar.

Incluso me permitiré un pensamiento romántico

un para siempre

y quien sabe si hasta alguna epopeya

porque después de amarte

-siempre hay un después del amor-

después del ahora

en que te ame en secreto

y sin decir nada a nadie

ni siquiera a mi misma

volveré a repetirme

como si fuera muy cierto

que ya no te pienso

que ya no me insomnias

que ya no te tiemblo.

Y de tantas veces repetido

como si fuera muy cierto

puede ser que lo termine creyendo

aunque sea en secreto y en silencio.  

 

La mariposa naranja

A C. B. B.

 La casualidad quiso que encontrara una mariposa moribunda de alas color naranja en un lugar del camino. No recuerdo hacia donde iba, ni importa. Pero recuerdo la mariposa moribunda. Al inicio creí que estaba muerta, allí tendida sobre la hierba con las alas juntas hacia arriba, como si hubiera quedado petrificada en un esfuerzo grave por emprender vuelo. Me pareció entonces tan distinta a otros insectos alados que encuentro… porque ella no había quedado vencida, había quedado en un esfuerzo. Otros se ven golpeados, o quietos como si posaran para una foto de diccionario ilustrado, pero esta mariposa naranja transmitía resistencia.

¿Alguna vez han visto el rostro de una persona condenada a muerte que lucha por su vida? Es una mezcla de furia, desesperación, miedo y esperanza. Yo no lo he visto, pero lo he leído y me lo puedo imaginar. Hay tantas cosas escritas por condenados… Parece que la certeza de la mortalidad inminente provoca la necesidad de sobrevivir en palabras. Eso decía mi mariposa. Sus alas contaban que no se había rendido a la fatiga de su vuelo. No renunció al viento. Por eso la hice mía. La coloqué en la palma de mi mano derecha y fui cerrando los dedos teniendo cuidado de no quebrar su cuerpo frágil.

Y continué andando.

Probablemente regresaba a alguna parte. Siempre estamos regresando, incluso a lugares donde nunca hemos estado. Hay una idea por ahí de algún filósofo que habla del eterno retorno. ¿O acaso era un pintor? ¿Y será que hablo del mismo retorno? Bueno, todos los retornos tienen fines idénticos, aunque distintos sean sus comienzos.

Y mi mariposa también quiso su retorno.

En algún momento en que estaba un poco alterada porque el camino era más largo de lo que había sospechado, sentí unas vibraciones dentro de mi mano, un batir de alas un poco tímido, que arreció cuando se encontró librado de la presión de los dedos. Mi mariposa estaba viva. Había regresado. Su instinto de supervivencia impedía al cuerpo rendirse. No, no era el aire. Sus alas temblaban a un ritmo vertiginoso y desprendían una energía impresionante. O quizá era la emoción, qué se yo. En ese momento solo podía permitirme el asombro. ¿Cómo un cuerpo tan ligero contenía un espíritu tan intenso? En mi mano izquierda tenía atrapada la vida misma. El ansia por la vida. Y quise dejarla partir. Cuánto me hubiera gustado verla alejarse errante en busca de una flor… pero sus alas no lograban producir más que temblores. Eran ya membranas de polvo agitadas por un anhelo de fuego. Un anhelo de fuego que quemaba su propio cuerpo en cada intento, en cada esfuerzo, porque se alimentaba de sus fuerzas restantes. 

Mas, tenía fe. He escuchado de cuerpos desfallecidos abrazados por la muerte que logran zafarse de sus brazos con uno de esos anhelos de fuego. Mientras que sea el cuerpo y no el espíritu el que desfallezca, existen probabilidades. Y el espíritu de mi mariposa todavía latía.

Por varios minutos no me importó otra cosa. De alguna manera, ese latido se transformó en mi propio latido y ese anhelo en mi propio anhelo. Quise invitar al mundo a mirar la mariposa naranja luchando por vivir con lo que le quedaba de vida, quise que se desconcertaran conmigo, que comprendieran o incomprendieran, pero cuando miré alrededor me di cuenta de que yo no pasaba de ser una persona entretenida con una mariposa medio muerta. Estaba ahí en la calle, mirando fijamente un bicho que sostenía en una mano, mientras la gente hacía sus cosas.

Fue entonces cuando el latido de la mariposa calló. Las alas dejaron de temblar y su cuerpo quedó inerme. Pero el esfuerzo, el anhelo de fuego, la lealtad al viento, la necesidad vital del vuelo, la perseverancia… todo aquello quedaba expresado en su par de alas dislocadas.

Y seguí caminando con la mariposa guardada en un bolsillo.   

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