Los ojos azules del barro

Si es cierto que uno termina siendo lo que hace

él podría muy bien terminar convertido en barro

frente a cualquier espectador ingrato

el día menos sentido de su existencia

con el azul inmaculado de sus ojos

refutando el olor a pordiosero de su traje

que conocí la tarde menos pensada de noviembre  

cuando le agarré su mano tiesa y áspera

intentando atraer la suavidad de su mirada

buscar al hombre que el arte escondía

en la consagrada imitación de un rigor de estatua

mas fue muy efímera la apertura de mar merecida

para arriesgarme en un sendero tan largo

hacia el lejano continente de su humanidad

y su milimétrico mover in situ acabó en segundos

como mismo un muñeco queda sin cuerda

con la cabeza colgando del cuello hacia abajo

de manera que el azul podía habérsele escurrido

si la gravedad de pronto quisiera desaprobar

el encierro voluntario de querubines en su cara

pero no arrojé una moneda al sombrero en el suelo           

para averiguar si aún vivía y era como nosotros

acaso si la estatua podía imitar a un hombre

porque con el atrevimiento de mi mano yo pude

también un poco con mi pelo suelto y mi risa

alcanzar la sensibilidad tras la piel de costras

al sutil inquilino que protege el caracol

y él cambió mi agarre por su agarre con un juego

dejando mis dedos atrapados en su mano inmóvil

quizá para convertirme en su estatua acompañante

no para cobrarme el atrevimiento de tocarlo

nadie se embarra tan seriamente solo por dinero

y yo que con la libertad suelo ser intransigente

no supe tasarla con una moneda ni siquiera simbólica

la conquisté despacio jaloneando de a poquitos

sin que su fuerza aflojara por piedad o vergüenza 

ahí comprendí que tampoco en secreto vulneraría el arte

su vocación de estatua se fundaba en la intimidad

los caracoles nacieron de la misma sutileza protegida

mi libertad la recuperé y él no renunció a la suya  

pudo abordarme con sus indiscretos agujeros al cielo

y persuadirme de compartir esa ardua manera de hacer nada

pero fue libre y se mantuvo leal a su cuerda

con la cabeza colgando del cuello hacia abajo

y yo me marché al fin riendo sin despedirme

a otras tardes menos sentidas y más pensadas

regresé al mundo que sugería el lanzamiento de monedas

a mis propias perseverancias y obstinaciones

no tan distintas advierto a las del azul del barro

pero todavía lo encuentro en Obispo de vez en cuando

siempre disputando a vitrinas infames la atención de la gente

y aunque no consigo evitar sus ojos

nunca más le he vuelto a agarrar la mano.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: