Madre pájaro

 

oddstuffmagazine-com-2012
Palestina libre en mi imaginación.

Yo una vez tuve un gorrión

caído de un nido

o arrojado

nadie sabe

que salvé de gatos

eso cuento

aunque es cierto

rondaban gatos

fieros zigzagueantes

no podía dejarlo

ahí tirado

sin suerte de principiante

con tan poca pluma

tan torpe vuelo

aleteo nervioso

ignorante de cielos

blando y tibio

que no cruje

pescuezo regio

tenor sin tarima

hasta que mi mano

hogar de dedos

lo cupo todo

sostuve firme

pero sin miedo

para no romperlo

y lo llevé a casa

a mi propio nido

busqué una caja

un trapo rojo

(el color no importa)

y lo guardé dentro

le busqué un sol

calor de madre

un bombillo ahorrador

para las noches

y una jeringa

totalmente inútil

usé el meñique derecho

pizquitas en su piquito

le hice papilla

pan agua boniato

creo

la leche afloja

busqué en internet

páginas y páginas

una loca argentina

se dedica a salvar pájaros

gratis

y hará otras cosas

imagino no sé

copié sus consejos

revisaba su caca

si dura o si blanda

¡la alimentación

es muy importante!

lo soltaba

brincaba y despegaba

vamos pequeño

¡eso! ¡ánimo!

lo llevaba al trabajo

en un carro

alguien pregunta

qué es eso

pío pío pío

mi gorrión

que tiene hambre

esta es una loca

habrán pensado

y le acariciaba

su cabecita

medio calva

me picoteaba

embarraba el meñique

en el vasito de comida

y a la carga

a salvar al pobrecito

pensaba en verlo partir

por mi ventana

y en que regresara

a visitarme

en las tardes

me cantara un hola

y yo lo reconociera

entre todos los gorriones

ese es mi hijo

y de pronto

me imaginaba

convertida en pájaro

por lo fuerte del instinto

mis ganas de salvarlo

yo vestida

con prestigiosas plumas

olvidando las palabras

el español

y aprendiendo

el lenguaje de los pájaros

pero fui negligente

o no sé

si quise matarlo

porque una noche

lo saqué del cuarto

donde dormíamos

él bajo la lámpara

cerca de mi almohada

porque ¿y si me enfermaba?

-qué estupidez-

compartiendo el mismo aire

porque leí algo

o me advirtieron

y todo olía a plumas

caca y papilla

o era mi nariz

no sé

y lo saqué del cuarto

lo dejé en la sala

esa noche también

le di poco alimento

alguien me dijo

o leí

que demasiado era malo

y temí reventarlo

¡qué tormento!

yo tan inexperta

y entonces lo saqué

quería espacio

me sentía pájaro

y no sé si soñé

o de verdad

lo escuché

su voz llamando

pío pío pío

en la madrugada

si era cierto

o que me volvía loca

no estaba acostumbrada

y oía pío pío pío

a cualquier hora

no paraba de comer

y la argentina

con sus consejos

de no se sacian

controla la dosis

y yo que no sé medir

¿es mucho o poco?

y bueno

en la madrugada

sigo durmiendo

no averiguo

si soñaba o estaba loca

o era el gorrión

que tenía hambre o frío

o me extrañaba

sigo durmiendo

no quiero levantarme

y en la mañana

despierto tarde

una hora tarde

sobre las ocho

voy a verlo

corro a la sala

pienso hoy

dormirá conmigo

y llego al sofá

abro la caja

porque también

las hormigas

temía que lo comieran

tengo tantas

o que se lastimara

y abro la caja

aunque tenía ventanas

cinco rectángulos

no era hermético

y allí estaba

mi Palestina

-le había puesto

Palestina a mi gorrión-

que había muerto

con el cuello estirado

como si buscara aire

o calor o comida

sofocado

tieso

irrevivible

muerto

sin tiempo atrás

yo arrepentida

me arrancó el llanto

no lágrimas

fue una lluvia

lloré lloré lloré

por horas

el día entero

mi Palestina

perdóname

eras tú

no soñaba

alguien me dijo

fue lo mejor

no podías seguir así

temblé al creerle

y no

de ninguna manera

me dolió su muerte

esa imagen rígida

la impotencia

perderme sus alas

que perdiera la vida

sus alas y el vuelo

sin conocer la libertad

y yo quedé adolorida

al punto de

no recojo otro

nunca más

pero en paz

como aliviada

por no volverme pájaro

de tanta soledad.

Gatos de mi ciudad

Gato de taringa

Los gatos de mi ciudad se han vuelto más suspicaces

mucho más que los gorriones

y huyen y se apartan espantados

ante cualquier presencia humana.

En mi barrio los niños jugaban a enganchar una cabeza de pescado en un anzuelo y a insertar un cordel de pita en el anzuelo y a colocarlo en algún lugar del parque cercano a mi casa y a esperar a que un gato olisqueara y a seguir esperando a que el gato mordiera y a que la cabeza del pescado entrara bien en la boca del gato y a halar del cordel con furia para gozar del espectáculo.

En mi barrio los niños jugaban a destripar gatos

porque otros niños de otros barrios, también.

Los gatos de mi ciudad, simplemente,

lo saben.

Bajo la piel de las palabras

En el poema no hay lugar para la justicia porque el poema nace de la herida de la injusticia, es decir de la ausencia de justicia. Y quien invoca a lo ausente no es mesurado ni justo puesto que su materia de canto o de voz no puede medirse, por el hecho de no estar presente.

ALEJANDRA PIZARNIK. Diarios, 28 de abril de 1963.

***

Cada pérdida resta tanto que en algún punto te vuelves una sobra de ti.

Mi espejo eran los amigos que se fueron.

Siento en este instante que me falto.

Se desvaneció la nube que a ratos me aliviaba de la firmeza del suelo.

Terminaron las concesiones para mis extravagancias.

Deambulo por la misma ciudad pero sin estar del todo.

Con cada ausencia me ausento un poco más.

En el teatro he quedado sola.

Soy actriz y espectadora.

Actúo para mí y me aplaudo.

***

Ahora como nunca antes la ciudad me parece una gran despedida.

La Habana tiene el mismo nombre y tamaño de la nostalgia.

Lugar cuya razón de existir consiste en que la gente sepa extrañar.

Y sepa, además, esperar.

Bienvenidos a la zona de entrenamiento intensivo de la paciencia de todos los cubanos.

Nosotros profesionales de la esperanza.

Porque toda ciudad con un balcón kilométrico que sugiera el asomo al mar, educará en el hábito de esperar.

***

Cambiar la mentalidad es cambiar de hábitos. Lástima que nunca desarrollamos el hábito de cambiar la mentalidad. Era más seguro pensar siempre lo mismo. O no pensar. O no decir lo que pensábamos.

Instauramos la rutina de la reiteración y entronizamos la homofonía.

Se nos entumecieron la lengua y el pensamiento.

Problema: ¿cómo se podría cambiar la mentalidad de gente acostumbrada a no cambiar de mentalidad?

Solución política: clausurar el acceso al balcón y prohibir los hilos y agujas para tejer.

***

Se nos ha dado la orden de desobedecer.

Pero nosotras todas las que he sido y soy que nadie se atreve a amarnos

padecemos problemas incurables con cualquier expresión de autoridad.

***

Me declaro inocente.

Yo nunca hice eso de trasnochar en el malecón cantando boleros de César Portillo o Pedro Junco tras incendiar par de veces El cuarto de Tula y reencantarnos con las canciones de Silvio y Sara que intentaron matar de cansancio en el disco patriótico que preludia marchas y tribunas.

Yo nunca hice eso de vomitar vino extra dulce a los arrecifes, mientras cuido de no perturbar la faena de las ratas costeras, una amiga me sujeta el pelo y la brisa marina me calma el sudor de la frente fría.

Yo nunca hice eso de dormirme escuchando a las olas estallar en espuma, para adornar los vuelos de la saya con que baila el mar la música del viento.

Yo nunca hice eso de anticiparme al sol, escatimar en gentileza, con el propósito de observar a la ciudad amanecer semidesnuda y a las aguas quietas imitando el silencio.

Yo nunca hice eso de averiguar el alcance de la vista humana para calcular a cuántos horizontes de distancia queda la orilla enemiga.

Yo nunca hice eso de agarrar la mano a quien me habita el corazón y caminar en paz por la promesa tenue de un día que te repara la fe como si te perdonara la vida.

***

Los pájaros caen muertos

y nadie se pregunta dónde.

Dónde los colibríes

las golondrinas

y las palomas

interrumpen

sus arabescos.

Si toda vida tiene su otoño.

Si tanta vida se frustra en primavera.

Es posible que a la muerte

le queden reductos de pudor.

***

Demasiadas casas como cascarones rotos

conforman la arquitectura vital de las ausencias.

La emigración apuesta al eclecticismo.

Las familias se han ido a vivir a los álbumes de fotos.

***

Avanzo con las paredes del alma

enmohecidas por lágrimas.

La costumbre a una pérdida

la recurrencia de un mismo dolor

banaliza su duelo.

El claustro no protege la fe:

la debilita entre engaños.

¿Para qué desenlutar los ojos

con tanta pérdida inminente?

***

Pétalos de piedra

No te has ido aún padre

pero a ratos te miro como si ya no estuvieras.

Repaso tus pestañas excesivas

tus ojos verde ambarinos, pródigos, insondables,

la contención de tus labios cuando abortan ideas

el peso de tu cabeza

la fuerza de tu columna.

Eres de esa generación intermedia del muro

la que no alcanzó a tanta historia

como para odiar su derrumbe conciliatorio

la que se hartó de tanta utopía

como para celebrar su derrumbe conciliatorio.

Eres de esa generación que enamoraba regalando fotos de Che Guevara

y jurando lealtad al resplandor inmaculado de la estrella.

Eres de esa generación que no fue ni un lado ni otro

porque sencillamente le tocó ser muro.

Ahora te vas en busca de las cosas a las que renunciaste

convencido entonces de los motivos para alzar muros.

Ahora te vas en busca de las cosas que no te devolverán

lo único de lo que sí te arrepientes haber renunciado.

Aunque no quieras hablar de eso y se raje tu voz enorme

yo escucho las palabras inarticuladas que reprimes con silencio

y siento la pesadumbre inconfundible del arrepentimiento.

Ahora te vas como quien no quiere aceptar

que los muros se tumban así tan fácil

en una noche de furia

con martillos, manos desesperadas, un convenio político

sin importar qué sientas tú, una generación

¿dónde guardarán sus sueños?

¿cómo apagarán la estrella?

¿qué harán con fotos de comandantes enmarcadas?

¿qué pasó con las fotos de Camilo y Che que estaban en la sala?

Ahora te vas al final de ti y al inicio de mí

como se fue ella al final de ella y al inicio de ti

porque no hay otra forma de irse de aquí

que no sea asumiéndose al final de algo

de una vida, de lo posible, de un sueño

y otra vez renuncias a lo irrecuperable ahora para irte

pero sin el convencimiento que tuviste antes para quedarte.

Renuncias como mismo renunció ella

la tía gorda que les quiere mucho

y nos iba a conocer un día

que nos quiso desde tantas cartas incontestables

con letras escritas desde el mismísimo imperio

-desde el lado frío y pobre del imperio-

porque los muros obedecen órdenes y no cuestionan

no son como yo de una generación sin zafra de 10 millones

sin Escambray, sin misiles, sin Angola,

que pinta flores de colores contra muros

porque no aspira a vencer a nadie con intransigencia

sino a convivir en paz y diálogo con todos.

Ahora te vas padre pero no te juzgo

ni puedo pedir que te quedes

porque te veo triste en un trabajo donde no cabes

como titán de bronce oxidado de tedio

como halcón agarrotado en jaula de canario

porque después de mucho, mucho tiempo,

de nuevo sueñas con la libertad del cielo

de nuevo sueñas

y recuerdas el tamaño de tus alas

y desbastas la herrumbre del tedio

de nuevo sueñas ser útil y feliz

de nuevo sueñas.

No puedo juzgarte

porque soy de una generación sin zafra de 10 millones

sin Escambray, sin misiles, sin Angola

pero no sin historia.

Yo quizá lo hubiera hecho distinto.

Yo seguro no lo hubiera hecho mejor.

Debemos a tu generación de muros múltiples

los motivos de las flores que pintamos

las flores todas.

No te has ido aún padre

pero a ratos te miro como si ya nunca te fueras.

***

Hay un algo inasible que colapsa tras cada despedida

que colapsa sin ser colapso porque queda en suspensión

-un minuto rebelde que huye porque no quiere matar su hora-

como si el alma fuera una catedral de cristales quebrados

que no acaban de reventar para confirmar su destrucción.

Se acumula una historia colosal de horas incompletas.

***

Estás rota.

Irreversiblemente rota.

Si tan solo pudieras ser un puñado de añicos

y olvidar de qué cosa íntegra fuiste.

¿A quién se le ocurre construir catedrales de cristal

en un país con tanto asedio de mar?

***

El cielo está ahora coloreado de lluvia. El aire húmedo la anticipa.

Las tiñosas apuñalan con sus picos fétidos las nubes

y les clavan sus garras ensangrentadas.

Realizan una danza grácil sin fatigar sus alas

casi no las mueven

se dejan caer de un lado a otro como péndulos.

Parecen el velo ondulante de la muerte.

***

Recuerdo la primera vez que tuve la intención de la poesía.

El poema fue repentino, como un ataque de hipo.

Insustancial y amargo, como la bilis del hígado.

Tenía un poco de sol, algunas estrellas, olas azules.

Nadie se resiste al sol, al mar o a las estrellas.

No lo escribí, pero no lo olvido. Lo mejor fue no verlo hecho palabras.

Estaba asustada.

Me sentía como tocando con los nudillos de mis dedos

una puerta de madera mil ciento nosecuantas veces mi tamaño.

Y cada verso era apenas un golpecito tímido, que me dejaba el placer de niña

que descubre que es posible acariciar el fuego sin quemarse.

***

Mientras espero el advenimiento de la lluvia

busco incansablemente entre los ojos que conozco

un espejo seguro donde poder mirarme.

En la escritura me observo abstracta

aparezco distorsionada.

Hay cerraduras que no abren las palabras.

Conservo un universo inexplorado

que sobrevive royendo los huesos de mi esperanza.

***

No sé para qué reunirse y festejar

la tragedia de saber el nombre exacto de las cosas.

***

Esto quiero que sea la vida y no mucho más

un viento intruso que aprovecha las persianas abiertas

el día escurriéndose en un parque embadurnado de framboyanes

Eric Clapton con la voz adormecida de Tears in Heaven

café caliente medio amargo en mi taza azul mar profundo

los cristales de mis espejuelos empañándose con el humo

la capacidad de sentir que esto quiero que sea la vida.

***

Extractos de Alejandra. Apuntes de lecturas.

I

Alejandra mosaico fragmentado

la que se deshizo para mantenerse intacta.

Alejandra rosa volátil que anhela raíces

la que sufre la enfermedad del desarraigo.

II

Mariposa en laberinto de murallas colosales

que a cada golpetazo contra la piedra cruel

deja polvo de sus alas: un poema

y la gente celebra los destellos del polvo

los tocan, los leen, los publican

la misma gente que confina tu vuelo

y descree tu dolor de cautiverio

pero no repara nadie en ti mariposa

en tus alas estropeadas y trémulas

que golpean tenaces esa muralla inconmovible

buscando alterar tu trayectoria de vuelo

porque prefieres deshacerte toda en poesía

antes de rendirte a la imposición del laberinto.

III

La esperanza en ocasiones se agota antes que la vida.

Tú lo sabes. Nadie nos salva de ser quienes somos.

***

Vino la lluvia en torrente como una eyaculación del cielo.

Quizá la función de las aves sea excitar las nubes.

El día continúa como una composición musical perfecta.

***

Cuando un amigo se va sientes que nunca volverás a verle, pero cuando vuelves a verle, sientes como si nunca se hubiera ido.

Con esto intenté explicarte cuando volvimos a vernos, por qué todo seguía igual sin ser ya nosotros los mismos.

Juntos éramos una feria de recuerdos remendados. Restauradores de memorias. Corregidores de olvidos. El tiempo se nos agotaba en la nostalgia.

Volviste pero no estabas. Nosotros estábamos, pero nos habíamos ido. Tú eras un préstamo de ti. Nosotros, una estela que languidece.

Tu vida tenía su ancla en algún lago congelado del otro lado del mar. Y el ancla nuestra se encontraba recogida.

“Pero prefiero el mar”, recuerdo o imagino que dijiste.

Lo sé, lo sabemos.

Para quien ha amado mar todo lago es un plagio burdo.

“¡Sé mar!”, diría yo ante el Ontario.

Y te reíste mientras rodábamos a tu regreso.

***

Una isla es el punto donde convergen los contrarios. Refugio de náufragos que puede convertirse en una jaula de barrotes geográficos.

Lo que salva atrapando.

La libertad que te resta la compensa agrandando tu soledad. Pagas con tu espíritu su independencia física.

Estás tan a salvo del mundo, tan en cápsula, tan dentro de ti, tan pendiente de los vericuetos del ombligo, que terminas asimilando la identidad del espacio que habitas.

Las personas se parecen a sus países.

***

Venir a decirme, en pleno Período Especial, resistan que ustedes son un faro. A ver por qué no vino a resistir conmigo. Resistan. Resistan. () Con la barriga llena y de lejos es muy fácil decir resistan. Faro ni faro. Estoy harta de pasar hambre para que la gente siga creyendo que existe el socialismo. () Quien tenga problemas ideológicos, que prenda una vela.

(Mujer en lista de espera en una terminal de ómnibus).

***

Todo es cuestión de perspectiva.

Quien viene de afuera, percibe la isla como un refugio de la postmodernidad vertiginosa. Quien nace y vive dentro, percibe la isla como una trampa en la inmanencia del pasado.

La calma de unos supone la desesperación de otros.

Pero el refugio solo puede ser refugio si es esporádico

no permanente.

En algún momento, todos sentimos necesidad de escapar de la realidad nuestra, para refugiarnos en realidades ajenas.

Algunos quedan irremediablemente atrapados en su refugio.

Luego se les llama emigrantes.

***

En la ciudad de Matanzas perdí un poema por no ser capaz de disecarlo en papel.

Era tan hermoso que tuve que dejarlo vivo.

Había surgido por una imagen: una luna con una redondez acusante de gula que definía un camino sobre un mar apacible.

Un camino pródigamente iluminado que invitaba a alcanzar el horizonte.

Un horizonte tenso como una cuerda que provocaba tocarlo por si música.

Y el agua permitía a mis pies andarla sin arruinar sus esplendores.

Yo me indigesté de belleza.

***
En ocasiones, las islas también poseen barrotes políticos

que hacen más inexorables los geográficos.

Las ideologías tienen mucho que ver con las islas.

Una ideología está hecha por un conjunto de ideas

que detestan mezclarse con las ideas de otras ideologías

por temor a contagiarse de dudas.

Pero cuando las ideas rompen sus votos de castidad, participan en orgías, se masturban desenfrenadamente, o mantienen relaciones inter-ideológicas, pueden vencer sus frigideces y alcanzar orgasmos desbordantes: léase dialogar.

***

La verdad es que cuando tuve que valerme de la memoria

descubrí que me faltaban recuerdos para apuntalar el presente.

Hoy parezco uno de esos edificios en estática milagrosa

pero sin el consuelo de vitrales ilesos que hablan de viejas glorias.

Solo logro el recuento de las cosas que no hice

los lugares donde no estuve

las alegrías que decliné

los bochornos grupales que no compartí.

Estaba muy ocupada organizándome el futuro. Y el futuro me agarró desprevenida, porque creció muy rápido. Se hizo presente sin yo darme cuenta.

¿Se han fijado que el tiempo crece en sentido inverso a la vida?

¿O es que la vida crece en sentido inverso al tiempo?

Quizás sea esa la contradicción que nos mata.

***
Me pregunto si una hamburguesa en Miami sabe mejor porque hay personas con tanta hambre como para disputarle a los buitres la carroña.

Me pregunto si la calefacción en Londres es más placentera porque hay personas con tanto frío que se mean y se cagan encima para sentir un minuto de calor.

Me pregunto si mi seguridad en La Habana vale más porque Israel extermina palestinos en Gaza.

Me pregunto si compadecerse ante la desgracia ajena solo sirve para comer hamburguesas, cagar y mear en un inodoro y pasear por el malecón, sin que la culpa nos perturbe demasiado.

Me pregunto si no nos ayudan más los sufrimientos ajenos a nosotros,

que lo que ayudamos nosotros a las personas que sufren.

Tantos discursos, marchas, desfiles, protestas, performances, exposiciones de arte, declaraciones, asambleas y congresos, ¿no serán parte de un circo dirigido a nosotros mismos, la manera que hemos encontrado de mostrar lo buena gente que somos?

***

Gastamos demasiado tiempo espantando moscas

sin atrevemos a limpiar la podredumbre que las convoca.

Peleamos con la fealdad de las heridas

y no con las injusticias que las causan.

La solidaridad es inútil si solo se ejerce cuando aparecen moscas

a reprocharnos la indiferencia.

***

Me tranquiliza escuchar las gotas tamborileando en las tapas metálicas de los tanques de mis vecinos y abrir la boca frente a las persianas para intentar tragarme una brisa con olor a tierra y yerba lloviznadas.

Pero los truenos me atormentan de una manera

que mi cabeza se torna una cueva de murciélagos azorados.

***

¿Cuál es el estado constructivo de los afectos?

Peligro. No se acerque. Derrumbe.

Y los escombros favorecen las colonias de roedores.

Cuando llueve de noche, hay gente que no duerme por el ruido que hacen ratas y ratones arañando y mordiendo persistentemente el concreto de sus paredes.

Yo tampoco sabría vivir en paz bajo amenaza de invasión.

Pero continúa el combate contra las indisciplinas sociales.

Es fácil ser civilizado cuando no desarropa la miseria.

***

Me asusta que un día Cuba se reduzca toda

a los relampagueos terribles de la nostalgia

a un rincón con bandera en casas de emigrantes

al tarareo en solitario de un himno maltrecho

a una noche de comida tradicional criolla

al lenguaje deshojado de calle sin calle

a sobreactuaciones chabacanas y ridículas

a una pose con pretensión de identidad

a la vulgarización mercantil de su erotismo

a hijos hechos por conveniencia y sin amor

a músculos genitales en rutinas aeróbicas

a terruño exótico para turistas y celebrities

a visitas como inspecciones de lo feo y deplorable

a la añoranza que no espanta lo feo y deplorable

a dos extremos impuestos por románticos y escépticos

al capricho de una izquierda retrógrada y sectaria

a la codicia de burgueses petulantes y engreídos

a una ubre que engorde a un único apellido

a una casta de cerdos más iguales que otros

a ilusiones que subviertan las verdades de la historia

a desencantos cimentados sobre la falta de memoria

al país que exhibe la prensa en sus vidrieras

a un desfile de adioses inapelables e irrevertibles

a un mito letal que nos mitifique en vida.

***

Parecen las velas de un barco fantasma

o acaso las alas desprendidas de un ángel

¿los ángeles se podrán arrancar sus alas?

las nubes que transitan en la noche

sin cordeles visibles que las sujeten

como si la luna se avergonzara de su belleza.

***

Es medianoche y escucho sin inquietarme un concierto de Buena Fe a un kilómetro de distancia, por el día de la juventud y el cumpleaños ochentaiocho de Fidel. No comprendo por qué no estoy ahí con el pelo suelto y metida en un pantalón de mezclilla, celebrando no tener nada mejor que hacer, como cualquier pobre en medio de agosto. Por qué no tuve ganas de estar ahí cantando perspicacias, en la periferia de la multitud al menos, cometiendo el mayor acto de rebeldía colectivo del que somos capaces. Por qué no me entusiasma ser parte de algo más que de mi soledad expansiva. Por qué no temí quedarme en casa renunciando a un improbable pero posible encuentro con mi siguiente alma gemela. Por qué no me importan siquiera las almas gemelas ni creo en encuentros improbables pero posibles.

***

Supongo que envejezco.

¿Envejecer es perder la capacidad de emocionarse?

Me acomodo un rato en la falta de expectativas.

Intento contentarme con la vida que más o menos elijo en mis circunstancias.

Juego lo mejor que puedo con las cartas que me tocaron.

Hoy hasta me he dicho que quizá no todos nacemos para ser felices, que a alguien debe tocarle el rol de miserable para que el mundo sea mundo, como dicen por ahí.

***

Mis ganas de vivir se han hecho de pura curiosidad

pero temo que no se me cure a tiempo para irme en paz

la hambruna exorbitante de mis ojos oscuros

y temo también que se me cure antes de lo debido.

***

Adoro derramar poemas en las paredes que me custodian los sueños

garabatear las palabras que un amor o la soledad se merezcan

en el despertar intempestivo que provocan versos salvajes

porque si no los escribo ahora se precipitan pronto al olvido

y ya no habrá manera de recuperar la exactitud de sus siluetas

(la silueta de un poema lo es todo o casi todo en la poesía)

y en la mañana encontraría las flores amarillas de mis sábanas

abonadas por el polvo de sus huesos con tono de reproche

“nos han matado de indiferencia” sería acaso el epitafio

y ni mis lágrimas podrían conmover al cancerbero de mi olvido

(o quién sabe si no será la memoria la verdadera cárcel de la vida)

es por eso que obedezco y no discuto órdenes a la poesía.

***

Siento que he estado muerta como dormida

y vivo ahora una especie de retorno

para continuar una búsqueda inconclusa.

No sé si espero encontrar una persona o un significado

o una persona que signifique mi breve estancia.

La existencia es un vistazo inservible al mundo

muy veloz y confuso como para entender lo que miramos.

***

No te escondas en mi sombra estimada locura

que desde aquí siento el ardor de tus ojos amarillos

y tu aliento en mi nuca y tu olor a violetas

y tu mano gélida sin pulso sujetando mi mano en las noches

cuando te acuestas a mi lado sin hundir la cama

porque las presencias que más pesan nunca tienen cuerpo

y te escucho pretendiéndote mi aliada en mi guerra con la soledad

ofreciendo una victoria pírrica con una máscara que veo

aunque no me creas y dudes y vuelvas a intentar llevarme

todavía detecto tus máscaras, tu falta de pulso, tu falta de cuerpo.

***

Vivo espantada de la vida

y de mí y de las palabras

de los demás menos

los muertos me calman

hay tantas cosas inabordables

a ratos reviso mis hombros

como buscando amarras al cielo

en vano me estrecho en mis brazos

nada me agarra a la vida

y sin embargo me sostengo

me pienso el truco de un mago

divertimento grotesco sin lógica

anónima

siempre abandonada

nadie reclama la autoría del mundo

qué humildad paradójicamente eterna

intento rebelarme contra lo que me causa

para afrontar la posibilidad de carecer de causa

¿y si fuéramos un error de cálculo incorregible?

la realidad es estrecha y sofocante

pienso en salirme o desamarrarme

flotar en la inconciencia

terminar con un cansancio injustificado

¿por qué siento tan viejo mi corazón?

mi edad no acompaña mi ánimo

juego mucho con las apariencias

nadie ve de dónde salen las palabras

un agujero tenebroso inescrutable

donde el eco de mi nombre no calla

una hormiga se oculta bajo su carga

abrigo con prejuicios mi aterido yo

estoy en el centro para estar más lejos

así no miran diferente y no me culpo

vigilo el tamaño de mi soledad

querer personas duele

vivo subyugada por la belleza

y fascinada por las incógnitas

un relámpago desgarra el azul más íntegro

creo que es la arteria reventada de un dios

o un rasguño en el tul del misterio

una paz me consuma como el sol al arcoiris

casi siempre mi todo es demasiado

esto es un trozo crudo de poesía

que me sabe a tuerca oxidada

pero ahora no quiero ser hermosa

me basta con intentar ser franca.

***

Escribo: me aterra la muerte, volverme nada, dejar de existir,

como si así pudiera transferir mis miedos a una hoja de papel.

***

También yo soñé dormida un poema

pero no supe agarrar sus cuernos

para trasladarlo a la escritura

y se me desparramaron todos los versos

en el instante en que abrí los ojos

y solo pude conservar

Un mundo cerrado como un espejo.

***

Me burlo de cada intento de burlar la mortalidad

por un sentimiento incurable de insignificancia.

La autonomía y magnitud del universo me resultan insoportables.

Pero mi insignificancia no disminuye mi temor al olvido.

Con cada palabra escrita intento aferrarme a la vida.

Soy simplemente el objeto de mis burlas.

***

Anoche mi cabello eran raíces que buscaban desesperadamente la tierra

y mi cabeza terminaba sembrándose en una manigua desolada de Cuba.

“Mi abuela curaba las pesadillas

colocando libros debajo de la almohada

según la naturaleza del miedo”.

Cuenta mi nieta a su propia nieta

la hija de la hija que no he parido

en una visita a mi tumba.

***

¿Y si el sueño fuera

el ensayo cotidiano

de la muerte?

Entonces nazco

cuando abro los ojos

significo las cosas

y entiendo para qué

sirven los cubiertos.

Que ya estaba viva

porque tenía historia

y regresé del sueño.

***

Me he soñado tanto muerta

que me pregunto si no es esto soñar

y lo otro vivir.

Los sueños, sueños no son.

¿Cuál es  la materia de los sueños?

No consigo traer nada de vuelta

solo este puente tembloroso

entre dos mundos

que soy yo.

***

Llegará un día en que los amigos dejarán de irse

lo aseguro llegará ese día así como le llega al invierno su primavera

el beso cálido que dice a los árboles no tengan frío

y una flor abrirá sus pétalos al mundo y se insinuará a una abeja

porque ese día los amigos ya no tendrán que irse porque no haya futuro

y no habrá cartas con palabras estropeadas por el llanto

“para leer cuando veas la isla desde arriba muy lejos”

ni habrá cajitas de madera o de cualquier otra cosa

que guarden fragmentos inexactos de vida compartida

ni escucharemos decir “no llores” en esa hora incontable

cuando ni las madres ejercen su merecido derecho al llanto

porque hay que ser fuerte para dar fuerza a la niña

que no mire atrás y no se arrepienta.

.

Por eso el futuro, una y otra vez el futuro

la utopía nuestra, las utopías de muchos

que no coinciden, no encajan, no caben,

en la utopía ya no sabemos de quién

solo que no es nuestra porque no la inventamos nosotros

porque no puedes pintar la estrella de violeta

menos una flor en lugar de la estrella

cambia el tono del azul de las franjas

pero el triángulo déjalo como está

hay que conservar, mantener, preservar

revolucionar no, ya eso se hizo

¿y si se equivocan?

hagamos de la vida un museo

dediquémonos a la conservación

juguemos a hacernos patrimonio

el dibujo está terminado

si quieren uno hagan el suyo propio

asalten su cuartel y busquen sus montañas

 

Pero es que nunca dijeron que la obra tenía dueños.

 

Ya no sé si los amigos se van por no poder pintar, por no saber o por no querer.

Ya no sé si quienes se quedan conocen el secreto del dibujo inconcluso o creen que está terminado.

Ya no sé si quienes cambian el tono de las franjas, saben que solo cambian el tono de las franjas, o de veras piensan que están pintando algo distinto.

Ya no sé siquiera cómo luce el dibujo, si el triángulo aún es rojo, si la estrella aún es solitaria.

Un día habrá que olvidarse de la gran obra terminada y de los grandes artistas para salvar las ganas de pintar. Entonces comenzaremos a hacer muchos dibujos todos los días, no para colgar ni adorar, sino para hacer cohetes y arrojarlos al viento. O rosas de papel. O barcos de papel. Porque un día es posible que de esos millones de dibujos, millones de cohetes, millones de rosas, millones de barcos, resulte una obra más grande y le llamemos Cuba. Otra vez, como el futuro.

Y entonces, lo aseguro, los amigos no tendrán que irse.

***

Retorno al dejar fluir de mi rutina.

Un día a la vez se sobrevive.

¿Qué será de un bufón que no hace gracia?

Perdí el auditorio que inspiraba mis bromas.

Lo que de mí conozco estando sola

es que con ustedes perdí una parte de quien soy.

***

No me desvela otra alquimia

que no sea transformar la realidad en palabras

inquirir los contornos del café derramado en el suelo

y esa abeja desorientada que atrajo la lámpara

que en las noches alumbra mi trabajo.

El único elixir que busco es la poesía.

Pero no me interesa alargar la cuota de días que me corresponde

sino descifrar el tiempo implacable que me derrota

como devolverle los golpes con que traza mi historia.

Un poema a veces es eso

el combate humillante de mis puños con el viento.

***

Emigrar es ir en busca de un refugio

que pueda ser hogar que permite refugiarse

y volver sin condiciones.

Nadie que no se haya ido

puede sinceramente decidir quedarse.

Quedarse es regresar.

***

Los pájaros moribundos

se ahorran el bochorno

de caerse muertos

como frutas podridas

sobre un parabrisas

y vuelan a morirse

en la privacidad

del ancho mar

viejo altar sacrificial

de cumbres hondas

donde solo a peces

enseñarán la lección

de sus alas rígidas.

***

Yo quiero que mi alma quede contenida en la escritura

que cuando mi corazón me mate de un silencio inapelable

alguien por piedad me toque en cualquier verso

en una tarde cubana mojada por la lluvia

y sienta mis latidos bajo la piel de las palabras.

***

La poesía no muere detrás del punto

la última letra no es un barranco

porque la oscuridad no desaparece las cosas

ni las múltiples formas de la vida

basta un hilo de luz que nos defina

¿por qué la belleza se interpreta

como la búsqueda de límites?

si el poema es tan solo el acento

que alumbra una verdad cualquiera

en un universo eternamente inacabado.

 

(2012-2013-2014)

Señales de Bogotá   

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Bogotá vista desde el vuelo a Riohacha

Lo primero que vi de Colombia fue Bogotá.

Bogotá de noche. Visión un poco distorsionada. Después de salir del aeropuerto en taxi junto a un amigo. Después de comer una tarta de tiramisú y otra de moras, tomar yogurt de fresas con granola y un capuccino, mientras esperaba en un café a que ese amigo que fue conmigo en el taxi me recogiera.

Llegué hambrienta y con sueño. Dos antihistamínicos en unas tres horas de vuelo. El avión me causó alergia. Pudo ser el humo ese que sueltan por los conductos de ventilación justo antes de despegar, me dijo mi amigo.

Pudo ser.

En el café, mientras esperaba, un extraño me ofreció azúcar. Lo interpreté como una buena señal. Me encanta ver señales en cosas mínimas. Antes, en la cola para comprar los dulces, me había dicho que un dólar estadounidense era casi 3000 pesos colombianos, porque andaba sacando cuentas. Luego, frente a mí en la misma mesa, ante mi cara de “esto está muy amargo”, sacó dos sobrecitos y me los ofreció.

La bisabuela de Claudia, esa amiga de la que casi nunca hablo, decía que el café se toma dulce, porque ya para amarga la vida. Y yo no recuerdo haberla oído diciéndolo, pero Claudia la cita de vez en cuando y he terminado compartiendo esa actitud ante el café. O ante la vida.

Cada vez más me gusta el café con bastante azúcar. No sé si es porque la vida se me está haciendo amarga o yo me estoy volviendo diabética.

Hoy en la mañana, antes de viajar a Riohacha, desayuné en otra terminal del mismo aeropuerto –o en otro aeropuerto- con el amigo que me recogió anoche, y cuando fue a buscarnos café me preguntó qué quería, si expreso o americano, y yo le dije que uno con crema, y él me dijo que yo lo que quería era un dulce y no un café, y yo, medio acomplejada, le dije que me trajera un expreso, pero él, medio complaciente, regresó con un capuccino. Y fui feliz con la inconsistencia de la espuma en la boca y el olor de la canela.

No, mi amigo no olvidó recogerme. Ni siquiera se retrasó. Creí que sí al principio, que estaba tarde y que se había olvidado, pero me explicó que Colombia tenía una hora menos que Cuba.

Me gustó que no le vi venir y se sentó al lado mío y me dio un beso. Estaba entretenida con mi capuccino y Facebook: recordando que chatear con gente que se quiere puede ser algo relajante, sin saltos en el estómago, que además puede combinarse con tartas y café. (No recomiendo combinar la conexión de Etecsa con ningún tipo de alimento). Por eso me asusté cuando él se sentó al lado mío y me dio un beso. Fue ahí que llegué a Colombia.

No se llega de verdad a ningún lugar hasta que alguien de ese lugar no te recibe. No es un avión que aterriza, no son tus pies en otro suelo, no es la corrección de tus relojes. Es el recibimiento. Alguien que te espera, o bien alguien que, sin esperarte, igual te acoge.

Yo, sin embargo, prefiero respetar la diferencia horaria y no alterar mis relojes. Es una tontería pero conservando la hora de Cuba siento que no estoy tan lejos. Como si el tiempo consiguiera mantenerme en ese espacio.

Miro mejor sabiendo de dónde no soy. A qué lugar regreso. Permanezco alerta, insomne, intentando captar el lugar.

Los lugares pueden ser exactamente lo que una espera que sean. Las personas de los lugares pueden ser exactamente lo que una espera que sean. Incluso lo inesperado puede ocurrir y resolverse exactamente de la manera que una espera.

Bogotá es una ciudad con ánimo de lluvia. Y aunque anoche no estaba lloviendo, la ciudad estaba como si recién hubiera escampado, sin que acabaran las lluvias. No la sentí tan húmeda como La Habana (mi pelo es un indicador infalible de humedad ambiental), pero sentí la presencia de la lluvia. Esa melancolía.

También me costó respirar. Respirar y caminar al mismo tiempo. Respirar al mismo tiempo de cualquier cosa.

Luego de La Paz y Quito, Bogotá es la capital más alta de América del Sur. Se encuentra a más de 2500 metros sobre el nivel del mar. El Pico Turquino, que es el punto más alto de Cuba, se encuentra a unos 1970 metros sobre el nivel del mar.

La altura y la lluvia generan estados de ánimo muy compatibles.

Empecé a escribir cosas como estas: “vivir es aprender a perder. El reto es no permanecer en duelo, preservar el dolor sin habitarlo”. Escribí toda una cuartilla sobre aprender a perder durante el viaje de una hora de Bogotá a Riohacha.

Tampoco tenía mucho que decir o contar. Bogotá en menos de 24 horas no es Bogotá. Menos Colombia. Sin embargo, me dejó  con ganas de escribir. De escribir sin editar. Por el simple placer de las palabras. Ganas de jugar.

Y que tenga ganas de escribir es otra buena señal. Como si el lugar, también, me recibiera.

No me extrañes que nunca te has ido

Clau y yo hace años

Entre ella y yo pasaron veinte años de amistad: de complicidades, peleas, reconciliaciones, corre, escóndete, ahí viene la profe, ¿por qué no me hablas?, me encantan tus lápices, ¡qué pesada estás hoy!, dime quién te gusta de la escuela, practica los besos con la rodilla o en el espejo, ¿viste que las hormigas no duermen?, andan toda su vida cargando cosas hasta morir, empezaré un diario en la secundaria, te llamo en la tarde para leerte el cuento nuevo que empecé y tú me leas el cuento nuevo que empezaste, claro que se muere al final, no lo puedo evitar, ya tengo que colgarte, otra vez tuve pesadillas, y Expedientes X me asusta, pero si lo vemos juntas por teléfono, ¿cuándo Mulder se acostará con Scully?, y sé que tú estás del otro lado, no importa que mi ventana prometa abrirse a un extraterrestre, nos abducirá juntas, y en un mundo desconocido para quienes no se detienen a mirar las hormigas, podremos permanecer calladas mucho tiempo viéndolo todo, pero la verdad no entiendo cómo te besó las tetas si tú no tienes, hazme un dibujo de ustedes dos en la fiesta, más idiota eres tú, qué niña tan precoz no deberías andar con ella, mi hermana me agarró el papel de la mochila y se lo mostró a sus amigas, ¿y si tu mamá se entera?, ¿te deja fumar delante de ella?, tantas fugas a la costa de 30 nos enseñó la libertad, primero los pies en las ruinas de una piscina burguesa, luego nadamos con uniforme en un mar proletario, no le hagas caso que esa chiquita es una arpía, me preocupa cómo peinarme para la primera vez, ¿te dolió mucho?, te vuelves insoportable cuando andas con ella, eres la única que lo entiendes, ¿y te irás para siempre?, yo no sé, nunca he querido irme, es distinto, no dejes la universidad, tienes que ser paciente, quizás estamos locas, colonialistas de mierda, que se metan la visa por el culo, entonces deja la universidad, tienes que ser paciente, ¿llegaron rotos los papeles?, esta embajada es peor que la anterior y la anterior a la anterior, el mar ni lo pienses, tienes que ser paciente, claro que te darán el permiso de salida, no estoy llorando, al final te vas, mira te escribí una carta, toma este arete de plata que yo me quedo con el otro, hasta aquí, prohibido el aeropuerto, escribe puta y cuídate del frío, te amo.

Algún día de 2012.

Her morning elegance

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mi  cama es un país anárquico esférico y sin jerarquías

aunque por principio descreo de los anarquistas

siempre mucho menos que de los agnósticos

que son sabrá dios cuántas veces más aburridos

cortos de imaginación y de colores por pereza pura

 

pero antes yo decía que encima de mi cama soberana

soy tan importante como cualquier cosa nuestra

que la corriente de los días trae hasta la orilla del viernes

 

ropa limpia doblada cerca de ropa sucia abultada

tal cual me la quito queda con mi silueta insistente

si me ajusta las caderas luego preserva sus formas

como los globos que se desinflan recuerdan las medidas del aire

 

examino los límites de mi ausencia en la usual licra negra

y siento que estoy frente a un espejo o un libro de historia

 

podría presentar una obra en la bienal de La Habana

algo así como “los cuerpos de la semana sin lavar”

y tendería las ropas en cordel o claveteadas en paredes

simulando serigrafías de una rutina urbana

 

a lo mejor hasta podría exponer el total desorden de mi cama

conmigo encima acostada como parte de la obra

y cualquiera podría servirse a Machado Darwish o Carrera

Poe Hawthorne Yourcenar o Grossman

autores de turno sin oportunidades en el librero

 

alguien quizás me haría el favor de botar las promociones

de fiestas y conciertos a los que nunca asisto

cuidando de no sacrificar un teléfono poema o palabra

que la casualidad quiso salvar en el vacío del dorso

 

(un momento me sea concedido en este verso

a veces necesito escribir semidesnuda)

 

los tirantes del maltrecho vestido azul gris con rayas

se han desamarrado fácil para soltar mis hombros

debajo del ombligo se enrolla la tela de algodón flexible

 

el vestido es ahora una falacia incoherente con la piel veraz

una invasión que transgrede la libertad de la carne

tapicería frágil que no se resistiría a que otras manos

conjuraran el enjambre injurioso de sus hilos

a que otra boca lo obligara a resbalar piernas abajo

si hubieran aquí otras manos y otra boca dispuestas

 

pero somos las cosas y yo juntas naufragando en la noche

 

la noche que también tiene su pedazo blanco de sábana

gracias a los ojos horizontales que abre la ventana

la noche se sienta en el borde noroeste de la cama

de espaldas a las ventanas convexas de mi alma

 

y no alcanzo aunque la toque con mi mirada

ni mis pies ni mis manos alcanzan la sombra fugitiva de la noche

aunque su nostalgia saxofónica toque mis oídos

yo no alcanzo

 

¿será que extrañas los besos voluptuosos de tu luna?

 

noche querida aquí conmigo no hay espacio para otra

pero si te parece podemos guardar el reflejo de la luna

en ese fondo de café que hay en la taza verde tornasol

 

claro que también puedes permanecer ahí sin hablarme

mientras me bebo tu luna y dos estrellas accidentales

en una infusión demasiado fría para ser realmente café

que estimula preguntas y ansiedades inútiles

para un viernes verde de edad tan avanzada

 

convengamos en que la razón del tiempo es irrefutable

el reloj dice que debió haber despertado hace rato el subconsciente

que debería de una vez hacer descansar la realidad

 

pero no sé de dónde pudo salir esa maraca

(chá chá chá, chá chá chá, chá chá chá)

el abanico el vestido los ganchos el collar el cable

 

¿hace cuánto que no cambio el olor de las sábanas?

 

las fundas de las almohadas conocen mis sueños y delirios

aquel último en que me perseguía gente extraña sin rostro

y yo volaba sin alas porque mis piernas no sabían correr

 

los pensamientos con que rindo mis párpados al cansancio

el sudor que derrama mi pelo ante cada temblor de cuerpo

como aviso del formidable derrumbamiento de mundo

que causan bestias enloquecidas en una lucha sin tregua

la única paz que permite a dos o más personas ganar

cualquier otra cosa es un contrato entre fuerzas dispares

 

no finjas la única paz justa que hasta hoy conocemos

debido a que aún no olvidamos nuestros instintos animales

 

también los perros son capaces de amar y ser fieles

a sus semejantes y a otras especies como la humana

es muy lógico entonces que tampoco mañana cambie las sábanas

 

la marea de las horas baja y exhibe los arrecifes del día siguiente

el viernes yace frío con los ojos abiertos a mi lado

viene la sombra de la noche y se los cierra con su lengua

decide marcharse con el difunto viernes sin decir nada

 

pero creo que me perdona el incidente de la luna y el café

porque anunció con su mirada que regresará más tarde

si consigo mantener desocupado el borde noroeste de la cama

 

mientras yo espero aquí en mi soberanía barroca y blanda

a que el sol amanezca a un sábado despierto pero pálido

visto que no dormí anoche con alguien que amar en la mañana

para contribuir modestamente al universo con orgasmos cromáticos

que hicieran al sábado más sábado cuando la luz saliera

 

por eso me gusta hacerlo antes de que el sol prenda en el cielo

que me convenza sin palabras un argumento poderosísimo

anticipado por besos tenues como disculpas o súplicas

sentir casi inconsciente y con la pereza gobernándome los ojos

las intromisiones consentidas de unas manos sin futuro a mi lado

 

y me florece una sonrisa cuando confirmo que es muy adrede

la dureza penetrante pretendida sin querer y ahora indetenible

 

viajar de la indefensión del sueño a la ofensiva de la lujuria

postergando por completo la estación idéntica de la realidad

 

qué elegante amanecer embarrándome en placer

hacer que el sol aprenda a brillar mirándome a los ojos

despojar la cama de malas vibras con un ritual instintivo

 

¿cuál otra superior sería her morning elegance?